5 Agosto 2007
Durante tres días viví a cuerpo de rey. Me trataban con absoluta exquisitez, no me faltaba de nada y, posiblemente, lo único que llegué a requerir fue el contacto humano.
Me pasaba prácticamente todo el día solo. De vez en cuando, el secretario-mayordomo venía a preguntarme si necesitaba algo. Pero nunca necesitaba nada porque, materialmente, lo tenía todo.
Disfrutaba del inmenso jardín, de la piscina, de la sauna, del jacuzzi, de un gimnasio, de una biblioteca riquísima, de unos platos dignos de los mejores restaurantes de París. De una cama donde podrían haberse realizado todas las fantasías imaginables en la sedienta mente de un joven como yo.
Sin embargo, en aquel palacio el único ruido que se escuchaba era el de los perros ladrar y el de los patos parpar. Y un lánguido dong-dong, cada media hora, del triste carillón de la entrada principal.
Llegué a sentirme seguro. En algunos momentos tuve la certeza de que aquella visión del muchacho-perro fue sólo una pesadilla. Yo sabía que aquellos a los que los míos llamamos cazadores nos persiguen con ahínco porque su empeño está muy bien recompensado económicamente.
Sin saber muy bien por qué, a mí me daba el pálpito de que mis anfitriones no eran cazadores. Al menos, no cazadores al uso. Sólo los veía en los momentos de las comidas. El resto del tiempo permanecía yo solo y, aparentemente, libre por completo.
Por eso, más confiado y lleno de fuerza física y de ánimo, el cuarto día decidí investigar por toda la finca.
servido por Nacho
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1 Agosto 2007
Quizás más adelante pueda contar cómo llegué a Kingstown y de qué manera, hasta cierto punto, me siento seguro aquí.
Disponer de conexión a internet y abrir un blog en el que contar mis peripecias podría ayudar a que los míos me encuentren y vengan a por mí, pero también podría poner sobre mi pista a quienes me persiguen.
No somos muchos en Kingstown, apenas treinta mil habitantes, y mi aspecto me delata con facilidad, pero hay que sopesar los riesgos y creo que ésta es una buena opción.
No sé cuánto tiempo estuve durmiendo, si fueron unas pocas horas o varios días. Sí sé que me desperté en diversas ocasiones acuciado por terribles pesadillas en las que se reproducían las imágenes de mis compañeros marchándose sin mí y las de aquel extraño ser asustado, medio perro y medio humano.
Cuando me levanté, hacía horas que había amanecido. Abrí la puerta del dormitorio con sigilo y descendí las escaleras procurando no hacer ningún ruido. Escuché las voces del hombre y de su secretario, que comentaban algún asunto de la prensa del día. No parecía que en la casa hubiera nadie más, aún así intenté salir por el jardín con la intención de huir de allí cuanto antes.
Sin embargo, al secretario no se le escapó mi presencia.
- ¿Desayunará el señor o esperará a la hora del almuerzo?
Me planté frente a él sin saber qué contestar. La verdad es que tenía un hambre canina... Vaya, no parece una expresión muy acertada, dadas las circunstancias.
- No sé la hora que es.
- La aconsejo que se tome un zumo y un café. Almorzaremos dentro de una hora y media.
El hombre salió de la sala donde se hallaba y me miró de arriba a abajo. Me dijo que tenía mucho mejor aspecto que el día anterior y que se notaba que había descansado bien. O, al menos, mucho tiempo.
Después, dirigiéndose al secretario o mayordomo o qué sé yo, le dijo que tal vez hoy, excepcionalmente, podríamos almorzar un poco antes
servido por Nacho
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30 Julio 2007
En este vídeo de un minuto podemos ver un avance de lo que pueden ser a partir de ahora las nuevas aventuras de NachoBlog.
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Recordemos que, perdido en el bosque por culpa de una urgencia amorosa, abandonado por sus compañeros que debieron marcharse precipitadamente, NachoBlog encontró en un rancho no sólo alimento y refugio sino también desahogo sexual.
Ante la sospecha de que el rancho pudiera ser otra cosa, NachoBlog decide huir.
Llega a una gran mansión de las afueras de la ciudad. Allí es descubierto por su extraño dueño y su secretario, que lo acogen con aparente afecto y le ofrecen su ayuda. Sin embargo, en un descuido de sus anfitriones, NachoBlog descubre aterrorizado a un ser extraño: un híbrido perro-humano que con la mirada le pide auxilio.
NachoBlog cae dormido víctima de algún alucinógeno que le han puesto en la cena.
Toda la primera parte de la historia puede leerse en los capítulos anteriores. Muy pronto serán publicados nuevos capítulos de NachoBlog, una historia en la que los lectores tienen mucho que decir.
servido por Nacho
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3 Julio 2007
Solo en mi habitación, no podía apartar de mi pensamiento la angustiada mirada del desgraciado muchacho al que habían transmutado en perro. Me preguntaba si su mente seguía siendo humana, aunque todo me hacía creer que era plenamente consciente de su situación.
Tal vez había más como él encerrados en aquel lugar. No quise pensar en lo que fueron sus vidas antes de la mutación. Quizás entre ellos se hallara alguno de los míos, alguno de aquellos que, como yo, también tuvieron la mala fortuna de extraviarse.
Mi cabeza empezó a dar vueltas. Mi vista se fue nublando. Mis piernas comenzaron a flaquear.
Me senté en la cama frotándome los ojos. Me di cuenta de que en mi cena habían echado alguna sustancia. De repente temí verme transformado en un perro faldero, paseando por los jardines de aquella misteriosa mansión, atrapado en un cuerpo animal.
Me tumbé mirando al techo, intentando mantenerme despierto. Pero las alucinaciones pudieron conmigo. Me vi bailando alegre, desnudo y despreocupado. Me sentí repentinamente muy contento y feliz.
Y es lo último que recuerdo.
servido por Nacho
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1 Julio 2007
Aterrorizado por la visión de aquel infeliz muchacho, en mi mente sólo quedaba ya espacio para preparar la huida.
Las viejas historias de las que tanto oí hablar se habían confirmado al contemplar a aquel transgénico que, durante un par de segundos,me miró desamparado pidiendo auxilio.
El hombre apareció sosegado y se sentó a la mesa disculpándose.
"No me gusta que los animales anden por la casa", dijo. "Cada uno tiene que estar en su lugar."
"¿Tienen muchos perros?", pregunté esforzándome por mantenerme sereno.
Sonrió mientras se llevaba la copa de vino a los labios: "Docenas."
El secretario tardó en aparecer por el comedor. Ya prácticamente habíamos terminado. "Todo solucionado", dijo de pie, junto al hombre. Ante el silencio de éste, optó por sentarse para continuar cenando.
Al cabo de unos segundos, el hombre cambió el gesto y se dirigió a mí con una sonrisa.
"Siéntete como en tu casa. Si has terminado y quieres retirarte a descansar, puedes hacerlo cuando gustes. No te sientas obligado a nada. Cualquier cosa que necesites pídela".
Agradecí el ofrecimiento y me retiré alegando que estaba muy cansado y necesitaba dormir. No cerré del todo la puerta, y me quedé tras ella para escuchar lo que pudieran decirse entre ellos.
"No debería haber ocurrido", dijo secamente el hombre, "no podemos cometer errores como éste, y lo sabes perfectamente".
"No volverá a suceder", replicó lacónico el secretario.
Próximo capítulo: "ALUCINACIONES" (3 DE JULIO)
servido por Nacho
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29 Junio 2007
Me quedé horrorizado ante lo que mis ojos estaban viendo.
Aquel... ¿animal? ladraba y corría como un perro, pero su cuerpo y su cara eran los de un muchacho de apenas veinte años.
Me miró angustiado, ladró y salió huyendo hacia el jardín.
Antes, el secretario había llamado al hombre pidiéndole ayuda y éste, arrojando la servilleta sobre el mantel, se levantó con gran enojo.
"Disculpa", dijo. "Enseguida regresamos."
Me quedé solo en el comedor, aguzando el oído para saber qué ocurría. Me acerqué a la puerta que el hombre había cerrado tras de sí. Sólo oía sus voces y los ladridos. Supuse que al dueño no le gustaba que los perros merodearan por la casa. Sin embargo, en su tono notaba cierto afecto hacia el animal.
Abrí ligeramente la puerta y pude distinguir a los dos hombres parados en el primer descansillo de las escaleras, mirando hacia el piso superior, haciendo gestos para obligar al perro a bajar de allí.
Y el animal, efectivamente, saltó desde la primera planta con una agilidad extraordinaria. Su caída fue amortiguada por la gruesa alfombra y quedó parado frente a mí.
Algo me dijo que no era conveniente que los dos hombres supieran lo que yo había visto. Cerré cuidadosamente la puerta y volví a sentarme a la mesa, temblando a causa del pánico que aquella visión había dejado en mi cuerpo.
Próximo capítulo: "PERROS" (1 DE JULIO)
servido por Nacho
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27 Junio 2007
El secretario me dijo que podía darme un baño y que después podría pasear por los jardines. "Cenaremos a las siete y media." "En punto", añadió.
Ignoro el tiempo que estuve bajo el reconfortante chorro de la ducha. Después opté por dar el paseo que el secretario había propuesto.
Pude comprobar la extensión de los jardines, por los que los perros correteaban libremente. Y también pude observar el muro que, víctima del hambre y la desesperación, había sabido saltar pocas horas antes. Sin embargo, a pesar del descanso y la ducha, ahora me sentía incapaz de volver a saltarlo para huir.
No se escuchaba ningún sonido proveniente de la carretera que estaba al otro lado, y tampoco vi a ninguna persona deambular por allí... Ni criados, ni jardineros... sólo aquel secretario parco en palabras.
Las siete y media. En punto. Una larga mesa dispuesta en el centro del comedor. Sobre el aparador de la derecha, el buffet; sobre el de la izquierda, bebidas diversas y fuentes con todo tipo de frutas. Ninguna criada, ningún camarero.
Empezamos a cenar sin pronunciar una palabra y sin que las miradas de ninguno de los tres llegaran a cruzarse.
Fui yo mismo quien rompió aquel silencio aplastante.
"¿Puedo esperar algo de esta situación", pregunté.
El hombre levantó la vista y me miró fijamente: "Puedes sólo esperar".
El ladrido de un perro en el interior de la casa nos sobresaltó a los tres, pero pude reparar en la autoritaria mirada que el hombre dirigió a su secretario y cómo éste, al recibirla, se levantó y salió apresuradamente del comedor con gesto descompuesto...
Como si algo terrible estuviera sucediendo.
Próximo capítulo: "LA MIRADA DEL ANIMAL" (29 DE JUNIO)
servido por Nacho
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25 Junio 2007
¿Se puede confiar en la persona que te pide que no le temas?
El hombre llamó al que debía ser su secretario y le ordenó que me acompañara a mi habitación. "Espero, me dijo, que todo sea de tu agrado."
Pensaba que finalmente había caído en sus redes. Quizás cometí un error no confiando en la mujer de la hacienda.
Tal vez lo que temí de ella se estaba confirmando ahora en esta lujosa mansión. Pudiera ser que esta casa sí fuera un observatorio y los dos hombres que tenía frente a mí fueran los cazadores.
Pero también podía ser alguna de esas personas que, según parece, cuidaban de que no nos pasara nada. Sabía que este caso era mucho más improbable. Los cazadores son muchos, porque se mueven por recompensas, mientras que a los protectores sólo les guía el altruismo.
Quise despejar las dudas.
"¿Podré esperar aquí a los míos?", pregunté antes de abandonar la estancia. Noté la sonrisa del secretario mientras el hombre apartó su mirada de la mía para dirigirla hacia el ventanal y contemplar pensativo los cuidados jardines.
Pude percibir por primera vez el ladrido de los perros que rompía el espeso silencio de aquella sala.
"Sí; aquí podrás estar todo el tiempo necesario hasta que vengan a por ti los tuyos."
En su tono no encontré el más mínimo resquicio de sinceridad.
Próximo capítulo: "ESPERAR" (27 DE JUNIO)
servido por Nacho
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