Por fin he encontrado un lugar desde el que poder comunicarme con los míos, de los que hace tantísimo tiempo no tengo noticias. Este es un lugar donde podré contar las cosas que me ocurren o que pienso que me ocurren, y las que me ocurren sin pensarlo.


Tarde o temprano, los míos leerán estas páginas, sabrán quién soy y vendrán a por mí... para devolverme a casa. Espero que esto suceda pronto, porque aunque ya casi me he acostumbrado al clima y a las costumbres locales, echo mucho de menos los licores y las danzas de mi lugar de origen, sus leyendas, sus paisajes y sus mujeres.

Tal vez quienes en un principio lean este blog puedan pensar que no me gusta la forma de vida que me he visto obligado a vivir en los últimos años, que no he sabido adaptarme, o que ni siquiera lo he intentado. Y que por eso quiero volver a casa.

Sería una impresión falsa, porque la verdad es que ha habido momentos alegres, divertidos, grandiosos... Pero también los ha habido tristes, cargados de soledad e incomprensión. Me gusta el tiempo y el mundo que me ha tocado vivir; no reniego de él, globalmente. Las circunstancias que me han llevado a donde estoy son las que han sido. Y también las que serán.

Nada puedo hacer para cambiar lo que ya ha sido, pero a partir de hoy puedo conducir esas circunstancias para que me lleven por el camino deseado: el de la vuelta a casa.