No necesité mucho tiempo para darme cuenta de que aquella hacienda era lo que yo temía, así que decidí huir. Ya había descansado, había comido, me había duchado y me había desahogado sexualmente con una mujer hermosa que había sabido utilizarme...
No podía esperar a que regresaran, porque cuando lo hicieran no lo harían como granjeros a las órdenes de una ricachona sin escrúpulos pero con debilidades carnales.
Señora Nostalgia dijo
Tal vez sólo era una ricachona libidinosa..., pero y si no fuera? Mejor que no bajes la guardia, je. Qué tal si te pescan desnudo en uno de esos parajes, al parecer solitarios?
Hola Nacho, muy divertido tu blog. Un saludo. Madeleine
29 Mayo 2007 | 12:39 AM