No necesité mucho tiempo para darme cuenta de que aquella hacienda era lo que yo temía, así que decidí huir. Ya había descansado, había comido, me había duchado y me había desahogado sexualmente con una mujer hermosa que había sabido utilizarme...

No podía esperar a que regresaran, porque cuando lo hicieran no lo harían como granjeros a las órdenes de una ricachona sin escrúpulos pero con debilidades carnales.

No me sentí en ningún momento decepcionado. Desde el primer momento intuí que aquella hacienda no era más que un observatorio desde donde vigilar. Desde donde vigilarnos. Desde donde cazarnos.

Pero en mi huida, también yo era consciente de que no me habían dejado marchar de manera gratuita. Sin duda pretendían que les condujera a donde estaban los míos, ignorando que realmente yo estaba perdido y que los míos habían tenido que irse sin mí.

Sin embargo, ahora conocían mi rostro y sabían que me movía sin armas... y sin ropa.

Mientras huía por el camino que unía la finca con la carretera y el bosque -otra vez el bosque-, la vi llegar con paso firme y decidido. Hermosa, la melena al viento, con una blusa roja y gafas de sol, caminaba sola. Sí; me cercioré de que no había nadie con ella.

Me entró la duda... Tal vez sólo fuera una ricachona caprichosa.


Tenía que tomar una decisión
Acercarme a ella y preguntarle | Abandonar el lugar para siempre
Tú decides cómo continúa la historia
La historia puede tomar el rumbo que tú elijas

PRÓXIMO CAPÍTULO: 2 DE JUNIO